En esta sección te compartimos datos breves, interesantes y educativos sobre ambiente, producción sustentable y consumo responsable.
Queremos inspirar pequeños gestos cotidianos que ayuden a construir una comunidad más consciente, ecológica y respetuosa con los recursos naturales.
¡Una forma simple y entretenida de aprender a vivir en armonía con nuestro entorno!
Tener una huerta en casa no solo es una fuente de alimentos frescos y naturales, sino también una forma de reconectarnos con el ambiente y tomar conciencia sobre lo que consumimos.
Al cosechar tus propios alimentos:
Reducís el uso de envases plásticos y bolsas descartables.
Disminuís el transporte y la contaminación asociada.
Aprovechás los residuos orgánicos como compost, cerrando el ciclo natural.
Y lo más importante: ganás salud, autonomía y conexión con el ritmo de la tierra.
Empezar una huerta no requiere mucho espacio: una maceta puede ser el inicio de un cambio grande.
En Tolhuin, estamos rodeados por uno de los ecosistemas más valiosos del país: el bosque andino patagónico fueguino, dominado por especies nativas como lenga (Nothofagus pumilio), ñire (Nothofagus antarctica) y guindo o coihue de Magallanes (Nothofagus betuloides).
Plantar árboles nativos:
Fortalece los suelos y previene la erosión, sobre todo en laderas, costas de lagunas y áreas degradadas.
Aumenta la biodiversidad local, atrayendo insectos polinizadores, aves y pequeños mamíferos autóctonos.
Contribuye al almacenamiento de carbono, mitigando el cambio climático.
Mantiene la identidad del paisaje fueguino, fundamental para la cultura, el turismo y el bienestar comunitario.
Además, los árboles nativos están adaptados al clima frío, la escasez de nutrientes y los vientos fuertes, lo que los hace más resistentes y menos demandantes de mantenimiento que especies exóticas o introducidas.
Una gran parte de los residuos que producimos en casa son orgánicos: yerba, cáscaras, restos de frutas y verduras, hojas secas y posos de café, entre otros.
Todos esos materiales pueden convertirse en compost, un abono natural ideal para huertas, macetas y espacios verdes.
Según el Ministerio de Ambiente de la Nación y el INTA, casi el 50 % de los residuos urbanos en Argentina son compostables, lo que convierte al compostaje domiciliario en una forma sencilla y eficaz de cuidar el ambiente desde casa.
Solo hace falta adaptar algunas prácticas:
Usá un composteador cerrado, protegido del viento y las heladas.
Alterná entre residuos húmedos (como restos de cocina) y residuos secos (como hojas, cartón o aserrín limpio) para equilibrar el proceso.
Remové el contenido cada tanto para oxigenarlo.
Evitá restos de carne, huesos o lácteos, que pueden atraer animales y generar olores.
Además de reducir basura, vas a mejorar la calidad del suelo, generar menos emisiones y promover hábitos sostenibles.